VIVA ELLAS: CHAVELA VARGAS
10 de Agosto · 2020

VIVA ELLAS: CHAVELA VARGAS

Persona y personaje. Estos párrafos dedican una mirada sobre la incomparable "Chavela" y su abordaje en el documental. Siempre vale la pena conocerla un poco más.

Hace pocas semanas vi el documental “Chavela”, que si bien fue estrenado en el año 2017, llegó a la plataforma de Netflix en estos tiempos de cuarentena. Realizado por dos mujeres estadounidenses, Catherine Gund y Daresha Kyi, este film pretende ser algo más que una biografía de una de las artistas más transgresoras de América Latina.

La cantante Chavela Vargas, costarricense por nacimiento pero conocida como una de las intérpretes clásicas de la música popular mexicana, tuvo una carrera extensísima, plagada de interrupciones y altibajos, vinculados a su actitud desafiante frente a las normas establecidas. Esa postura personal frente a lo instituido y su opción por un lesbianismo a todas luces, la dotó de una singularidad que provocaba tanto fascinación como rechazo.
La Chavela que no encajaba en la sociedad de su época resultaba seductora para muchas mujeres de diversa pertenencia etaria como social. Esa mujer que se negaba para resultar complaciente, a adoptar los típicos tips de la femineidad mexicana de sus contemporáneas (vestidos encorsetados, bocas plagadas de labial y las criolinas heredadas de los tiempos coloniales), era una intérprete inigualable de canciones en las que convivía el amor con el dolor, y por ello sin vestirse como ellas representaba el sentir de muchas de ellas.
En los inicios de su carrera se le impuso el uso de vestidos al subir a los escenarios, pero ella los abandonó muy pronto adoptando pantalones (algo visto como inapropiado en esos tiempos) y recogiendo su largo cabello en una sola y apretada trenza. A ese estilo que podría ser catalogado como andrógino supo sumarle un estilo inigualable signado por una voz grave y aguardentosa, producto de su adicción al alcohol.

El dolor que caracterizó a gran parte de sus interpretaciones, puede ser vinculado a una búsqueda tenaz por hallar en otras mujeres el amor del que le privó tempranamente su madre. A través de su largo transitar, llegó plena hasta los 93 años, mujeres tan apasionadas como ella la eligieron para vivir amores tan tumultuosos como inolvidables. Algunas de esas mujeres, como la mismísima Frida Kahlo, fueron al igual que Chavela rebelde ante los estereotipos del vestir, podían ambas usar huipiles y ponchos con la misma elegancia que se travestían en esos trajes chaquetas u otros ambos más cercanos a los hombres que habitualmente transitaban las cantinas del México de su tiempo.

La vida de Chavela, signada con el mismo énfasis por un talento inigualable, así como por el dolor desgarrador del desamor, o amores espasmódicos que no la satisfacían, estuvo plagada de todos los excesos, y no pocos de ellos se traducían en ese vestir desafiante, disruptivo que a modo de provocación lucía en muchos y variados escenarios.
En esta biopic, donde abundan las escenas en blanco y negro, el vestir de Chavela, lejos está de ser un elemento menor en la construcción de su identidad, la opción por prendas masculinas fue un claro mensaje, a través del cual ella logró que su opción sexogenérica no pasase desapercibida.
Ese rostro moreno, que luego fue coronado por una melena plateada que decidió llevar corta y abandonar para siempre la larga y apretada trenza que caía sobre su espalda, optó como sello identitario el poncho rojo y un cantar/decir desgarrado y profundo.
Amores y desamores la alejaron de los escenarios por un tiempo y supo sobrevivir en la calle abandonándose al alcohol, pero al regresar lo hizo con el mismo fuego que amó a mujeres famosas y anónimas.
Podríamos decir que Chavela fue una precursora en eso de hacer de la moda un vehículo para mostrarles, y mostrarse, lo que uno elige ser, porque así se siente. En estos tiempos en que estamos pensando en diseños no binaries, en consonancia con las libertades ganadas para las múltiples autopercepciones epocales, Chavela puede ser, y tal vez ya los sea, para muches, un modelo a imitar.
Esta “mestiza ardiente de lengua libre”, como la define Sabina, fue una precursora en muchos sentidos, lo que debió pagar caro en un país de marcada cultura patriarcal, donde el androcentrismo predominante se traduce, hasta nuestros días, en ese ideal del macho mexicano identificado con el mariachi. Chavela además de transgredir y desafiar esos modelos hegemónicos, compitió en los mismos escenarios por la seducción de las mujeres.
Una hembra en pantalones que les cantaba a otras canciones de amor, y las amaba. Esa fue Chavela.

"Lo supe siempre, no hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ese es el precio que tienes que pagar: la soledad" — Chavela Vargas

By MARIA DANA

Viva la moda
VIVA ELLAS: CHAVELA VARGAS

Persona y personaje. Estos párrafos dedican una mirada sobre la incomparable "Chavela" y su abordaje en el documental. Siempre vale la pena conocerla un poco más.
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