MODA Y GORDOFOBIA
06 de Enero · 2022

MODA Y GORDOFOBIA

En esta interesantísima charla junto a Brenda Mato, modelo y activista body positive, hablamos de moda y gordura. Te recomendamos leerla o escucharla, resulta fundamental para que el mundo de la moda sea para todas.

Corría el 2020, pero nosotros no podíamos salir de casa, por eso nos dispusimos a charlar largo y tendido con Brenda Mato, activista de diversidad corporal, impulsora de la ley de talles 27.521 y modelo plus size, y acá te compartimos lo que salió de ello.
“El verdadero triunfo de la gordura en la moda será cuando deje de ser hablado porque ya esté incorporado”.
A lo largo de los tiempos hemos escuchado frase de reconocidas personalidades del mundo de la moda tales como “nadie quiere ver mujeres gordas” de Karl Lagerfeld (desprestigiando al público que pide diversidad en las pasarelas) o “nada sabe tan bien como sentirse delgada” de Kate Moss. Esto representa un esnobismo y un círculo de gente que se aplaude a sí mismos y que mucha gente lo repite por haberlo escuchado de un referente. Son personas que imponen una moda, hacen una bajada y luego el resto lo copia.
¿CÓMO HAY QUE COMUNICAR LA MODA?
Gordofobia se desprende como homofobia o xenofobia; son palabras que implican fobia y odio. Se engloba en una cuestión social y es parte de la educación que hemos recibido. Según lo que dicen las revistas y los medios, pero también depende de los círculos más íntimos. Mayormente hemos escuchado de los lazos más cercanos “nadie te va a querer si estas gordas”.
Los estereotipos no suman, ningún estereotipo esta bueno. Lo único que logran es segregar. No hay uno bueno y uno malo. Hay que romperlos. No hay un estereotipo al cual llegar, tenemos que ver diversidad de cualquier color y tamaño. No hay que cambiar un estereotipo por otro porque siempre alguien queda afuera de esa única posibilidad. Si estás afuera estás destinado a sufrir para siempre. La moda muchas veces es el visualizador de ese estereotipo.
Una campaña diversa se puede hacer, el tema es mantener la idea. ¿Qué pasa cuando ese público se choque con la realidad al ir al local? No está bueno subirse a la ola de la diversidad si no lo sabes hacer. Es grave compartir valores y no creértelos. La mentira se hace cada vez más grande y se hace insostenible. En Argentina es muy difícil vivir como modelo de talles grandes porque es muy chica la demanda que hay frente a la oferta. Todo lo que no sea extremadamente delgado no es gordo, es simplemente una persona que no es extremadamente delgada. Un talle 44 no te hace diverso. No elegir a alguien hiper delgado no te hace inclusivo. Las marcas independientes son las que están marcando la diferencia mientras que las marcas mainstreams son las que menos muestran. Necesitamos ver cómo quedan las prendas de vestir en otros cuerpos. Necesitamos sentirnos representadas. Si no tengo un cuerpo como la chica de la imagen, lo primero que uno piensa al verse con esa prenda que vio representada en otro cuerpo es “a mí me queda horrible” “mi cuerpo es un horror”, siempre pensamos respecto a nuestro cuerpo y no en que nos viven bombardeando con cuerpos extremadamente flacos y alto. Es más fácil que una prenda caiga mejor sobre un cuerpo sin curvas. Incluso a veces la ropa le queda grande a las modelos, entonces, ¿cómo se cómo me va a quedar a mí? No hay ropa para gordas y ropa para flacas. Las prendas no son para determinados tipos de cuerpos, calzan distinto, pero no implica que puedas o no usarlo. Cada uno puede o no usarlo dependiendo de su gusto o estilo no por ley. La asesoría de imagen se pasó a un deber o no deber y eso es dañino. Simplemente son técnicas visuales que te hacen lucir más flaca o más delgada, pero no deben ser IMPOSICIONES. El problema es que se repitió tanto que se convirtió en ley. Si a quien lo lleva, le gusta, y se siente cómoda, ¿por qué hay que imponer que debe buscar verse más flaca y alta? Vestirse no es sólo para estar más flaca.
La moda tiene que mostrarse en diversidad, nadie descubrió la pólvora mostrando gorditas. La policía de las panzas no te va a decir nada por mostrar una panza que no sea la de la modelo. La inseguridad de no tener ese único cuerpo que se muestra viene de muchos factores, de lo que se impone en revistas, en referentes de moda, en talles, etc.
No ser flaco no te hace gordo. Parece que una marca pudiese decirte quien es flaco o no. El flaco de la moda no es el flaco de la vida real. El 90-60-90 que dicen del cuerpo “ideal”, en las pasarelas de moda no llega a esas medidas, son más flacas aún. La moda de Fashion Week, son mujeres muy altas y muy flacas sin ni una curva. Ese concepto, llega a un punto muy dañino. Para la moda hay incluso modelos (que responden a la delgadez) a las que consideran “gordas”.
Muchas veces no es cuestión de cómo nos percibimos sino de cómo nos percibe la sociedad y nos lo señala. Hay gente que me ha dicho obesa mórbida, y otros que me dicen que por que yo hablo de gordura si no lo soy. Las flacas no pueden tener ningún rollo, deben tener una tabla, panza chata y las piernas no se pueden juntar. Deconstruyamos esos significados. Nadie es “flaca” en la vida real. La piel se mueve, para eso existe, hace que yo me pueda mover. Se dice que “estás gorda”, pero no es una persona que tiene obesidad.

Hay que dejar de creer que estar gordo es tan grave. Hay gente que prefiere estar muerta antes que gorda. Hay que entender que gordo es un adjetivo descriptivo de una persona que no es ni malo ni sucio ni perezoso ni vago ni sedentario, y un montón de cuestiones que nada tienen que ver con esa descripción y sacarle ese peso. Lo que tanto se teme es ser el “gordo” con todo el peso que implica, no hablo del peso físico sino la condena social de “ser” el gordo. Ocupas un lugar específico, sos el gordo copado, siempre predispuesto, que no dice que no, simpático. ¿Qué va a pasar cuando me quiera ocupar de mi vida? Debemos dejar de recordarle a los gordos que deben correr detrás de una zanahoria y una dieta. La gordura no es siempre consecuencia de una mala salud, también se puede ser gordo por genética. Se demoniza la gordura y hasta se hace un programa donde se venden los productos light que tenes que comer. Muchas veces esa gente habla de la gordura y se llenan los bolsillos con un producto que no ayuda. Nadie baja de peso en un juego.
“Curvy” se usa en moda para hablar de todo lo que no es flaco, pero tampoco es gordo. Muchas veces en campañas incluyen modelos que tienen una cara espectacular, mucho maquillaje, ropa estilizada y dentro de todo, entran en algún estándar eurocentrista a pesar de ser “gorditas”. Ok, no gracias, eso también me sigue dejando afuera.
Más allá de eso parece que producir para gordas es malo, lo hacen enojados, piensan “hoy me voy a dedicar a la línea plus size y hacen ropa fea y mal cortada total se lo va a poner una gorda”. Hay prendas que sólo se consiguen en talles menores al 44. Las gordas llegamos una temporada tarde a todas las tendencias. Se aseguran en que la tendencia funcione mucho para producirlo en talle para gordas. Eso pasa porque a los emprendimientos les cuesta salir de la zona de confort, y más cuesta cuando se sale de la capital de Bs As (ya que es un país porteño-centrista), entonces en interior del país les cuesta mucho más. La realidad es que es cuestión de acostumbrar a un público a que sepan que en tu local van a conseguir lo que buscan. En muchos casos uno tiene que ver para creer en lo que compra, no queres que te digan que tienen un XL y no te lo muestren porque vas a pensar que tiene que ver con los 15 centímetros de XL de todas las marcas. A ese público acostumbrado a que le mientan es al que tenes que mostrarle lo que en realidad tenés.
Vestirnos es un derecho. Tenemos que salir a la calle, y vestirnos con nuestra identidad. Las marcas deben brindar ese servicio. Creer que tengo que modificar quién soy para entrar en una marca es una locura. ¿¿Cómo es que una marca de ropa puede tener el tupé de elegir a quien le va a vender?? Tenemos que dar voz y ponerlo en palabras, decirle a la marca “che, no, para.” hacernos escuchar frente a la marca. No se hace el descargo frente a la marca, aunque es ella la que no nos contempla. Muchas marcas se harán las boludas y otras querrán no mirarlo. Es cansador entrar a un local que te miren de arriba abajo, te digan “para vos no hay”, es súper frustrante. Es agotador que te humillen porque la que no encaja sos vos, nadie te contempla. Nos dicen que el problema somos nosotros cuando en realidad son ellos los que no nos ven. Una queja sola no hace nada, pero cuando sean muchas, si lo será.
En la capital federal tenemos una feria que nuclea muchísimas marcas con diversidad, lo cuál significa que hay demanda (al contrario de lo que dicen las marcas). Este es un evento que se hace cada tanto y en capital, imaginemos esta demanda federalizada sería mucho mayor. Las marcas dejan afuera a todos aquellos que no son flacos, pero es real que la gente está muy cansada de pelear contra eso. Hay gente que cree que el XL es diversidad. Que incluyas un poquito está bueno, pero eso no significa que nos estés incluyendo a todos. No me vendas que sos diversa. Por ej.: Limay, es una emprendedora de jeans, que tiene un proceso sustentable sin trabajo esclavizado, va desde talles chicos y hoy, si bien todavía falta, va hasta el talle 60 (fue hasta el 44 primero, luego al 52). No tiene para todos, porque siempre que haya una tabla de talles, siempre deja a alguien afuera, pero igual contempla la diversidad en un montón de formas. Siempre es mejor hacer algo que no hacer nada. El ideal, ideal, no existe, pero una tabla tiene que tener al menos 8 talles para ser “algo” diversa.
Claro que no se le puede exigir lo mismo a una marca grande que a una marca chica. En muchos casos el tema gira en torno a tener voluntad de hacerlo. Los laburos más grandes dan más plata, son más redituables. Hay muchas marcas que lo están haciendo. Agrandar la tabla de talles, suma.
Decir que un desfile es inclusivo hace una separación.
Las marcas tienen que comprometerse, pero de verdad, no de la vidriera para afuera. La verdadera inclusión y diversidad se ve sin decirlo y hacerlo, que se vea en las campañas, en las calles, en la realidad, pero sin vender la bandera, sin decirlo porque estás haciendo algo distinto. Cuando hablemos de la prenda y no del cuerpo será inclusión. Lo importante no es el cuerpo, no es todo lo que somos, necesitamos correr la conversación. Si seguimos quedándonos como consumidores pasivos, sin hacer nada, no tendremos el poder que si tenemos cuando ponemos voz a todo lo que queremos decir. Es necesario abrir la conversación con todas las marcas para que vean que la variedad (REAL) de talles debe existir.

Viva la moda
MODA Y GORDOFOBIA

En esta interesantísima charla junto a Brenda Mato, modelo y activista body positive, hablamos de moda y gordura. Te recomendamos leerla o escucharla, resulta fundamental para que el mundo de la moda sea para todas.
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