¿A QUÉ VERANO HAY QUE LLEGAR?
14 de Diciembre · 2020

¿A QUÉ VERANO HAY QUE LLEGAR?

En este momento del año donde todas corren las mil y un maratones para llegar a pertenecer a los estándares instagrameables, te compartimos una reflexión al respecto. ¿Te sumás a leerla?

Hoy vamos a hablar de algo que está vinculado con la estación del año que estamos atravesando y con la que se viene.
Quisiera erradicar, por lo menos de todas las personas que estén leyendo esto, una frase, de la que me declaro culpable de haber utilizado, “hay que llegar al verano”.
Mi salvedad es que desde hace un año más o menos empecé a repensar esto de “llegar a un verano”, “¿a donde queda ese verano al que hay que ir?”, porque todos de repente en agosto, septiembre, octubre, nos empezamos a preocupar y ocupar de “lograrlo”.
Supongo que tiene un poco tiene que ver con que nosotros venimos del invierno, una estación de frio donde nos abrigamos y tapamos el cuerpo y de repente llega la primavera y comenzamos a sacarnos algunas prendas, hasta que en el verano si hay que mostrar mas, y si no mostrás, es porque aparentemente “no llegaste”.
El verano, así como es temporada alta de vacaciones, es temporada alta de pileta, temporada alta de bronceado y es también la temporada alta de traumas, por lo menos en el mundo femenino (no lo sé tanto en el mundo masculino, pero creo que si las hay)
El verano es una estación del año que muchos la disfrutan, pero muchos también la padecen, generalmente ese padecimiento va por dentro. Yo he tenido amigas que no han ido a la pileta por un tema de no sentirse bien, no sentirse a gusto en malla y eso me preocupa. Me preocupa que una persona deje de hacer algo porque no está conforme con una misma, creo que esos son los puntapiés iniciales por los cuales hoy quiero hablar de esta frase de “llegar al verano”.
Me puse a investigar un poquito y puse en Google las frases “llegar al verano” y me empezaron a aparecer un montón de noticias vinculadas con esa frase. Les paso 3 titulares de 3 noticias que encontré:
• la primera del diario Clarín dice: “recetas y secretos para llegar al verano en forma”, o sea, nos está diciendo que tenemos que llegar tonificados.
• otro título, “a prepararse para el verano: los alimentos que potencian el bronceado”. Punto número 2 al verano no solo hay que llegar en forma sino también bronceado.
• la tercera dice, “¿es posible llegar al verano en forma en solo 3 meses?” y te detallaba cómo hacer para lograrlo.
La pregunta es, ¿Qué es en forma? ¿Cuál es tu forma? muchos prometen acerca de llegar en forma, de llegar bronceado, flaco, y muchas más idealizaciones. Ok, pregunto, acaso hay alguien en la puerta del verano con una lista de admisiones, del tipo, “vos llegaste”, “no, vos quédate en primavera”, “vos salteate el verano y anda al otoño directo”, “no vos vas de invierno a invierno nada más”. ¿Por qué se nos exige que tenemos que llegar de una manera diferente a la que somos? ¿porque será que queda tan lejos?
En una nota de Lola Pasquinelli de “Mujeres que no fueron tapa” sobre “cómo llegar al verano” plantea muchas reflexiones que se asemejan a lo que quería compartirles.
¿Por qué esta estación del año, así como es una temporada alta de un montón de cosas también es una temporada alta traumas para muchas personas? Porque en esta estación del año que está íntimamente vinculada con lo físico, porque tenemos que tener un determinado tono de piel, determinados abdominales, determinado peso. ¿Por qué esta tan vinculado el verano y lo físico? Será quizás porque mostramos nuestro cuerpo un poco más. Y eso quizás para muchos es una señal de debilidad. Son muchos los que se tapan detrás de las prendas, siendo éstas aliadas para escondernos. Muchas veces recibo consultas para “esconder” en vez de buscar “que destacar”. Entonces en verano al dejar el cuerpo expuesto mostramos partes de las cuales no nos sentimos cómodos. ¿pero por qué no nos sentimos cómodos con lo nuestro? Porque quizás desde las redes, los medios masivos, las publicidades, las películas, entendemos que hay que ir a la playa con un determinado cuerpo, determinado bronceado, determinada musculatura, y ahí es cuando nos miramos a nosotros mismos y vemos que no estamos así y creemos que está mal, sin reflexionar que tal vez lo que nos muestran este mal. Y eso genera culpa, frustración y exigencias excesivas de dietas y ejercicios, maratones de bronceado 24/7 (nada saludables) para eventos, fiestas, vacaciones.
¿Por qué tenemos que llegar nosotros al verano, en vez de que el verano llegue a nosotros? Con esa idea forzada y no tranquila como cualquier otra estación.
¿Por qué asociar el verano con llegar con determinado físico? No quiero decir que no hagan dieta, cada uno hace lo que puede y lo que quiere, pero hagámoslo si somos nosotros mismos, no el exterior con su pedido de ejercicios, bronceado y depilación nos lo pide. Que sea nuestro yo interno por sentirnos bien, sin excesos ni maratones. Porque si hago todo junto los 3 meses previos al verano, solo para “llegar”, es algo bastante preocupante por el hecho de que no parece ser un pedido interno sino externo, influenciado por la sociedad y la cultura. Son esos estereotipos que tenemos formados en la cabeza.
Me parece algo muy interesante ver lo que pasa cuando vamos a la playa (cito la playa porque me parece como lo más visual del verano) y es que muchas veces nos la pasamos mirando al otro, que malla tiene, que panza tiene, si esta flaco, que lomo tiene, como está de cola; es decir, observamos al resto para ver si está por encima o debajo de nuestra vara. Yo creo que eso es culpa de estar tan preocupados por si nosotros llegamos o no al verano. Porque a raíz de lo mucho o poco que nos cuesta a nosotros, evaluamos al resto para ver si está al nivel de nuestras expectativas. Y son esas pequeñas cositas las que forman a la frase y las consecuencia de una sociedad un poco podrida que se ven envueltas en “LLEGAR” al verano.
Creo que, con este tema, me tomé esta licencia para hablar de algo que no esta tan vinculado a la moda, pero si a un montón de cosas que acarrean la moda. Porque quienes venden “moda” venden un cuerpo que hay que tener para usar el traje de baño del verano, así como estar bronceado y flaco. Y todos esos parámetros si bien no son de “moda” si están vinculados a ella.
Hablemos de que el bronceado lo propuso Coco Channel al volver sin protegerse del sol luego de un crucero y así sin quererlo, el color se fue vinculando a la alta alcurnia. Previo a esto recordemos que los reyes eran lo máximo por ser “sangre azul”. Era justamente porque la piel blanca transparentaba las venas; mientras que aquellos que estaban bronceados estaban vinculados con el trabajo en el campo. Como vemos, cuerpos o bronceados (especificándonos en el tema tratado aquí) son 100% construidos social y culturalmente.
Entonces, en esta época de replantearnos todos los parámetros y estereotipos, me parece súper interesantes intentar romper con la idea de que para “ir al verano” tenemos que tener determinado cuerpo, bronceado y tonicidad. Dejemos de consumir lo que nos dice cómo debemos llegar a ese lugar por aquello que queramos desde nuestro interior hacer para disfrutarlo.
Y por último quiero hacer como una campaña porque en esta carrera al verano que mucha gente hace o se preocupa por hacer, aparece el enemigo público que se llama “fiesta de fin de año”. Lo digo porque mucha gente se activa en modo fitness, dieta, training, y de repente cuando aparecen las juntadas de navidad o año nuevo, y sus preparativos de comida, se juntan dos opuestos. Porque todo ese esfuerzo que hicimos, para poder sacarnos la ropa, se ven rondados por el fantasma de “la culpa” que está presente en estas “fiestas de comida”. Existe esa persona que sienta a la mesa, pica dos cubos de queso y ya, y se envuelve en la culposidad de haber comido. Bien, hay algunos que comen mucho y otros que nada, pero la “culpa” les ronda del mismo modo.
Por eso propongo que festejemos “fin de año”, que disfrutemos la comida, sin culpa, y que seamos más realistas en el verano que elegimos, veranemos de una manera más real y cercana a quienes somos, de modo mucho más amable con nosotros mismos, y más lejos de las perfecciones que nos proponen los medios masivos, las redes, o las imágenes que consumimos todo el tiempo.
Así que, para concluir, les dejo una “misión-tarea” que tiene que ver con ser más gentiles con los demás, con el cuerpo de la otra persona (especialmente en la playa o pileta), dejando de comentar entre amigos sobre el cuerpo de otra (sea amiga esa otra persona o no), no tenemos que hablar ni criticar SU cuerpo, porque es SUYO y no debe ser como nosotras queramos que sea. Es como ES.

Viva la moda
¿A QUÉ VERANO HAY QUE LLEGAR?

En este momento del año donde todas corren las mil y un maratones para llegar a pertenecer a los estándares instagrameables, te compartimos una reflexión al respecto. ¿Te sumás a leerla?
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